fbpx

La leyenda de la Sayona

Quisimos ponerle un toque criollo a la celebración de Halloween, y por eso hoy les vamos a contar la leyenda de la Sayona. Esta historia probablemente se originó en algún pueblito de los Llanos venezolanos, por alguna mujer que andaba bien arrecha con su marido y lo quiso asustar. A veces la gente confunde la historia de la Sayona con el de la Llorona, pero en en verdad son un poco diferentes.

En el caso de la Sayona se trata de una mujer hermosa pero un poco tocada, aunque a nuestra opinión parece que la muerte le trajo un poco de claridad sobre con quién debía soltar su ira. Ahora solo se dedica a matar a los hombres mal portados; es decir, esos que maltratan a sus mujeres y les montan cachos.

Así que sin más que agregar, empezamos con el beta.

Érase un vez…

En algún pueblito de Venezuela, había una mujer super bella pero con un carácter bien atravesado. Se podría decir que su forma de ser era fuerte y hasta un poco inestable. Sin embargo, su personalidad no era impedimento para que fuera cortejada por todos los hombres de la zona. Mercaderes, ganaderos y hacendados se peleaban por su atención debido a su gran belleza. Sin embargo, entre todos los hombres adinerados se encontraba un campesino humilde y educado que llamó su atención más que ningún otro pretendiente. 

La boda entre la mujer y su humilde campesino no se hizo esperar, y tampoco se hicieron esperar las bendiciones; pues en menos de un año ya había nacido su primer hijo. Pero aunque la mujer era feliz en su matrimonio, esta felicidad le iba a durar muy poco. Entre sus antiguos pretendientes se encontraba un gran hacendado, super forrado en dinero y convencido de que la bella mujer debía ser para él sea como sea. Así que conociendo su personalidad explosiva y celosa, creó un plan para que la tipa abandonara al campesino y se quedara con él.

Fué así como el hacendado una noche se acercó hasta la casa de la madre de esta mujer y destrozó la valla de madera que protegía su terreno. Al día siguiente fué a la casa de la bella mujer, esperó hasta que ella saliera a hacer sus compras habituales en el mercado, y se acercó al honrado campesino para advertirle sobre unos bandidos que destrozaron la valla de su suegra.

El campesino, que era super chévere y atento con su familia, agarró todas su herramientas y a su pequeño hijo de 9 meses, y se fué a casa de la suegra para reparar la valla. Mientras tanto el hacendado envidioso se fue rapidito al mercado para echarle el chisme a la mujer de que había visto a su esposo y su madre besándose en aquella valla, sin importar quién los viera. Como la mujer no reaccionó con la noticia del hacendado, éste la agarró por el brazo y se la llevó para casa de su mamá. Al llegar allí, la vaya ya estaba reparada, y tanto su madre como su esposo el campesino se encontraban conversando alegremente. 

Sin embargo, la bella mujer seguía incrédula después de ver aquella escena, pero el hacendado seguía y seguía metiendo casquillo, asegurando que si ella estuviera con él, jamás tendría que presenciar algo así.

La mujer se regresó a su casa, y cuando llegó el campesino, éste le contó todo lo que había sucedido con la suegra y la valla de madera. Pero nunca se dió cuenta que su esposa lo ignoraba mientras seguía haciendo los deberes de la casa. Esa noche fueron a dormir, sin saber que sería la última noche de sus vidas.

A las 3 de la madrugada la mujer se despertó con una rabia irracional, que le hizo llenar prender en fuego su casa mientras su esposo y su hijo dormían. Cuando el campesino se dió cuenta de lo que pasaba ya era demasiado tarde y solo le dió tiempo de ir hasta la habitación de su hijo y cargarlo en brazos. Mientras tanto gritaba a todo pulmón el nombre de su esposa, pensando que estaba atrapada por la llamas en algún lugar de la casa.

Luego de este crimen horroroso, la mujer agarró un machete bien afilado y fué hasta la casa de su madre. Le confesó todo lo que había hecho y la razón por la cual la visitaba. Su madre empezó a correr, totalmente aterrada y gritando que nunca la había traicionado. Pero su hija no entendía razones, y estaba convencida en matarla. La señora corrió y corrió pero se tropezó con restos de la valla de madera, allí su hija la alcanzó. Con tres golpes fuertes al estómago la dejó herida de muerte y fué entonces cuando le echó una maldición: 

“Cometiste el peor pecado, matar a tu propia familia. Maldita serás toda la vida sin Dios y sin Santa María. Vagarás por todos los caminos tratando de aliviar tus pecados pero no lo lograrás. Yo te maldigo Sayona.”

Allí la Sayona soltó el machete, salió corriendo y más nunca la volvieron a ver con vida. Desde ese momento, en cada pueblito de nuestro país, y allá donde los hombres se atreven a maltratar a sus mujeres y ser infieles, la Sayona se les aparece y los seduce. Cada uno de estos hombres ha aparecido muerto, descuartizado y con la cara como una calavera.

Y si te preguntas qué pasó con aquel hacendado chismoso y mal intencionado, pues resulta que apareció cerca de un río hecho pedacitos.


Total que la leyenda de la Sayona, además de servir para asustar a los hombres infieles, creemos que también tiene un subtema de las mujeres muy cuaimitas y los extremos a los que se puede llegar. Pero de pana chicas, que si se ven transformadas en celópatas con mal carácter por un chico o chica, es mejor decir “thank you, next”. Porque eso de convertirse en un alma en pena por otra persona no vale la pena.

Comments (2)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close

Sign in

Close

Cart (0)

Cart is empty No products in the cart.

platanohay

Somos una marca venezolana ubicada en España. Hacemos camisetas que reflejan nuestras raíces. También tenemos un blog sobre Venezuela. Nos gusta la jodedera.